domingo, 15 de noviembre de 2015

El poder de servir a los demás

Uno de los procesos dentro de mi viaje espiritual que más tardé en asimilar fue el del servicio a los otros.

Eso se debe a que para servir a otros, especialmente en el campo humanista, tienes que primero servirte a ti mismo.

Hoy, ya puedo observar el valor de servir a otros y el poder que esto me entrega. Sí, parece paradójico que al servir a otra persona terminas sirviéndote a ti mismo. Antes creía que primero tenías que asimilar lo que vas a entregar a otros; hoy he descubierto que al entregar algo a los demás, especialmente algo que no sabías que tenías, eso hace que surja en tu ser con toda fuerza.

Cuando no te sientas bien, cuando las cosas no estén funcionando o simplemente cuando te sientas solo, sal de tu espacio a servir a otros, según tu especialidad, creencia y valores. Verás como el servicio actuará como una operación quirúrgica, removiendo el tumor de la tristeza del alma.

El segundo beneficio es más sutil que el anterior y se llama BENDICIONES. Mira, cuando tienes que pasar por algo es como saldar una cuenta: no hay salida, lo único es saldarla... Sin embargo, imagina si a la hora de saldar una cuenta más pesada recibes una ayuda extra: una mano que te consuela, un hombro para poner tu cabeza o palabras alentadoras. Eso hará que la cuenta no parezca tan pesada...

Cuando sirves a los demás, una energía es intercambiada con esas personas. Mientras les entregas lo que necesitan, tú recibes una fuerza mayor: amor, buenos deseos, agradecimiento... Eso servirá para que sientas tu vida más suave y tus cuentas menos pesadas. Siempre que sirves, recibes un pago sutil y muy efectivo.

¿Quieres más incentivos a servir?


1 comentario:

Gabriel Alejandro Lopez dijo...

Hermoso Marcelo, gracias. Desde Buenos Aires. GABRIEL