Humildad y Autoestima
Uno de los juguetes de infancia que más me gustaban era la gangorra . Sin darme cuenta, era un juguete que no solo entretenía, sino también nos enseñaba a manejar relaciones. En realidad, aún sigo jugando lo mismo con otras personas o conmigo mismo; ya no voy a un parque, pero existe esta gangorra sutil que me entretiene, ocupa mi mente y me hace reflexionar sobre las diversas conexiones que tengo. La gangorra es un ejemplo práctico del equilibrio dinámico que debemos vivir todo el tiempo. En el caso de las relaciones indica cuando debemos relacionarnos con el otro, de qué forma y qué resultados nos llegarán. ¿Recuerdas? En la infancia, no faltaba el niño aburrido que se plantaba en el suelo, otro que gritaba por su mamá mientras estaba arriba a una altura increíble… A veces tu pareja no quiere salir de su espacio y te encierra junto con ella, o tu mejor amigo está molesto con algo y no se relaciona bien contigo. Pero eso no es nada si comparamos a la gangorra que pasa de...