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Vivir sin esperar…

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Las expectativas hacen parte de nuestra sociedad y podrían ser clasificadas en las siguientes categorías: Fruto del amor . Son las expectativas que surgen del corazón para que la otra persona sea más feliz y o esté mejor, por ejemplo, de los padres hacia sus hijos al querer que tengan una vida próspera y feliz. El efecto Pigmalión . Es el deseo puro de una persona para que otra se supere a sí misma y se convierta en algo mejor; por ejemplo, cuando un jefe ve el potencial en un empleado suyo de volverse gerente. Efecto Galatea . Es la expectativa que creo hacia mí mismo, explorando mi propio potencial y la posibilidad de su desarrollo completo. Aunque yo no esté bien económicamente, sé que un día tendré mi propia empresa. La olla de presión . Las expectativas pueden servir para manipular e incluso forzar un comportamiento en otras personas conectadas al que tiene expectativa. Eso genera problemas tanto para el que espera algo de otros, como a los otros; mi hijo tiene que ser méd...

Como manejar las expectativas hacia otros

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Esperar algo de alguien: probablemente el más peligroso juego en las relaciones humanas, en la política y en cualquier aspecto donde no hay certidumbre con relación al resultado. Pero es inevitable. En términos prácticos, siempre que nos enfrentamos con la incerteza, imaginamos algo que puede ser el resultado y eso se convierte en una expectativa. No todas las expectativas son negativas; si sabes equilibrar la expectativa con desapego y aprecio al otro, podrás convertirlas en algo positivo y estimulador, algo que engrandece el otro. Pero cuando la expectativa es negativa y genera preocupación y estrés por su no-cumplimiento, es bueno recordar algo importante: NADIE ES OBLIGADO A HACER NADA PARA TI . OK, si eres un jefe y le pide algo a su empleado, o si eres una madre o padre responsable y le pide algo a su hijo que está dentro de sus obligaciones, eso está bien, pero no podemos llamarlo expectativa , sino deber . Sin embargo, en los tiempos que vivimos, muchas veces l...