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El arte de escuchar con el corazón

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  La comunicación suele asociarse con hablar. Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo a presentar ideas, persuadir, explicar y expresarnos. Y sin embargo, por mucho entrenamiento que hayamos recibido, muchas conversaciones siguen fracasando. A menudo culpamos a las habilidades de hablar - o a su ausencia. Pero al hacerlo, pasamos por alto una de las habilidades de comunicación más valiosas de todas: la capacidad de escuchar. Escuchar es mucho más que simplemente permanecer en silencio mientras otra persona habla. La verdadera escucha es un proceso activo que requiere atención, paciencia y un deseo s incero de comprender. Así que, cuando la comunicación falla, puede que no sea un fallo en la capacidad de hablar, sino más bien una cuestión de no escuchar bien. Enfoquémonos en eso, especialmente en el fino arte de escuchar con el corazón. Mientras alguien más habla, ¿con qué frecuencia ya estamos preparando nuestra respuesta, defendiendo nuestra posición, revisando nuestr...

Déjame escuchar…

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Oír es común; es una función biológica que aunque muchos no la tienen, no exige tanta energía. Escuchar no es común, pues se trata de una función anímica y cualquiera la puede tener. En realidad, un británico con quien viajé hace muchos años fue una de las personas que mejor escuchaba; detalle, era sordo y mudo. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? Cuando oímos, podemos olvidar o incluso malinterpretar los sonidos. Cuando escuchamos, atención e intención trabajan juntas, de forma que lo que entre en el ser, no sean simplemente sonidos. Al escuchar: Comprendes mejor la intención de la otra persona. Pasas a entender su forma de ver el mundo. Empiezas un proceso que puede llevar fácilmente a una creación colectiva. Estás utilizando varios talentos personales que te permiten aprender más. Encuentras fabulosas oportunidades para que con tus talentos, ayudes el@ otr@ mejorar. Das una oportunidad al@ otr@ de expresarse libremente, sin prejuicios o juicios. Das una oportunidad par...

Déjame escuchar…

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Oír es común; es una función biológica que aunque muchos no la tienen, no exige tanta energía. Escuchar no es común, pues se trata de una función anímica y cualquiera la puede tener. En realidad, un británico con quien viajé hace muchos años fue una de las personas que mejor escuchaba; detalle, era sordo y mudo. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? Cuando oímos, podemos olvidar o incluso malinterpretar los sonidos. Cuando escuchamos, atención e intención trabajan juntas, de forma que lo que entre en el ser, no sean simplemente sonidos. Al escuchar: Comprendes mejor la intención de la otra persona. Pasas a entender su forma de ver el mundo. Empiezas un proceso que puede llevar fácilmente a una creación colectiva. Estás utilizando varios talentos personales que te permiten aprender más. Encuentras fabulosas oportunidades para que con tus talentos, ayudes el@ otr@ mejorar. Das una oportunidad al@ otr@ de expresarse libremente, sin prejuicios o juicios. Das una oportunidad par...

Sobre entender el otro

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¿A qué distancia está tu otro  más especial? Puede ser tu pareja, hijo o hija, gran amigo, una feliz amiga o incluso tu jefe. Mira, es probable que este otro esté más lejos que te imaginas. Probablemente lo notarás en los días que te gustaría conversar con la persona y esta no lo quiere, o cuando notas que algo malo está pasando, pero no puedes descubrir qué pasa. Hay tres puentes que puedes usar para hacer que esta distancia se acorte. Los tres puentes están basados en ti y cómo extender tu corazón hacia el otro . El primer puente es la comunicación. Comunicar no es solo hablar u oír, es un puente de doble vía donde muchas ideas son intercambiadas y cambian ambos lados. No hay comunicación si no hay enriquecimiento mútuo. Se recomienda para situaciones donde sientes que puedes intercambiar algo con la otra persona. El segundo puente es un pedazo esencial de la comunicación, que es la escucha activa. En un mundo como el de hoy, somos muy poco escuchados... Es verdad que no...

Entrega al otro

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¿Hasta qué punto te comprometes con alguien? Hace más de dos décadas que comprometerse se volvió algo difícil, duro de concretar. En realidad, la mayoría de personas vive en "medio-compromisos" o relaciones amistosas, pero sin comprometerse con nadie. ¿Por qué? Tal vez sea la inmensa cantidad de frustraciones vividas por ambas partes. Tal vez sea el hecho de que las relaciones se han vuelto tan complejas que nadie está feliz con lo que el otro da, siempre quiere más y más. Tal vez... si no hay este nivel de compromiso, de verdadera entrega al otro, la relación realmente nunca se concretará como debe ser y eternamente habrá niños buscando madres en esposas o jefas, o clientes cambiando constantemente de provedores. Es necesario recuperar el valor fundamental de entregarse al otro. No significa someterse, ni perder su identidad - aunque suene paradójico, si haces esto, no te estás entregándo a otro. Estás entregando algo, un robot, pero no el ser increíble y perfec...