La prosperidad de una nación
Como seres humanos, somos seres sociales. Así como la familia es la célula básica de cualquier sociedad, la nación suele ser el cuerpo máximo de esta. Pero, no olvidemos el átomo que compone la nación y la familia: el individuo. Y la realidad es que la prosperidad de una nación depende de la experiencia de prosperidad de las personas. Prosperidad es un importante factor de estabilización humana. Para los que hemos experimentado momentos, días, meses o años de carencia, es claro cómo esto afecta no solamente la sensación financiera de posesiones y el hecho de que no podrás cambiar tu celular que ya no funciona... afecta también la autoestima, la salud, las relaciones e incluso el progreso espiritual. En mi experiencia de décadas trabajando la espiritualidad en América Latina he observado como al tener la percepción de su prosperidad personal, la persona puede superar muchos obstáculos; y, al contrario, al pensar en sí mismo como alguien que no es próspero, los obstáculos parecen aumen...