La practicidad de la vida
Nuestra mente se enfoca fácilmente en cosas prácticas: dinero,
salud, problemas que requieren atención. Especialmente en momentos difíciles,
esta practicidad tiene sus ventajas.
Hace muchos años, conocí a alguien que me contó su historia. Su
padre le había abandonado a él y a sus dos hermanos, dejándolos en una pobreza
profunda junto a su madre. Trabajó como criada, en silencio e incansablemente,
sin quejarse nunca. Con pura determinación, ella crio a sus tres hijos, todos
los cuales acabaron yendo a la universidad. Más tarde, consiguió comprar su
propia casa, sin el apoyo de nadie. Cuando se jubiló, la familia a la que había
servido incluso le suplicó que se quedara para cuidar de sus hijos.
Cuando ocurre una tragedia, una visión clara y práctica puede
hacer maravillas. Da fuerza, direcciona y entrega una razón para seguir
adelante, cambiando a menudo las probabilidades de forma positiva. El
pragmatismo es un poderoso motivador.
Pero hay otro lado de la practicidad: el riesgo de ser arrastrad@
a un torbellino materialista sin darse cuenta.
Una persona profundamente espiritual, un amigo cercano solía decir
que el dinero no era tan importante; incluso fue mi modelo en este aspecto.
Pero más tarde, encontró el trabajo de sus sueños: pocas horas, excelente
sueldo, posibilidades infinitas. Ya me había mudado a otro país, así que no
teníamos contacto cercano, pero escuché cómo cambiaron las cosas. Poco a poco,
sutilmente, la espiritualidad perdió prioridad. Finalmente, reconoció lo que
estaba pasando y le costó un esfuerzo real salir de esa arena movediza.
El dinero no es malo. Es bueno y completamente necesario. Trabajar
unas pocas horas para un buen ingreso es incluso una señal de buen karma. El
problema comienza cuando perdemos de vista los principios y prioridades que
forman la verdadera riqueza del alma, en este caso, la espiritualidad.
Sé práctic@ y deja este pragmatismo te guíe.
Sé cautelos@, para no perder el equilibrio.
Y sobre todo, mantente anclada en lo que te eleva... Porque ahí es
donde está la verdadera motivación.
Esta es una entrada de una serie sobre la motivación: empezando
desde dentro.
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