domingo, 8 de julio de 2018

Cambiando la forma de pensar


Nuestros pensamientos son la base de nuestra existencia: lo que nos gusta y no nos gusta, donde invertimos nuestro tiempo y dinero, libros que leemos o músicas que disfrutamos, nuestras mejores y peores decisiones, con quienes queremos estar, etc.

Eso significa que su calidad impactará la calidad de nuestras palabras y acciones, relaciones y todo lo que realizamos en una vida. Entonces, ¿no vale la pena mejorar la calidad del pensamiento?

Si creemos que NO, preferimos que el pensamiento surja naturalmente, pero si SÍ, entonces entramos en una gran aventura donde podemos indicar la forma y contenido del pensar; consecuentemente, redefinir la propia vida.

Tenemos que comprender cómo nace el pensamiento: a partir de  la percepción del mundo en el momento y las informaciones, conocimiento y sabiduría acumulados, incluso lo que compone nuestra personalidad. Unimos los dos y experimentamos algo – esa experiencia es un pensamiento, sentimiento, emoción o idea.

Por ejemplo, si ves una manzana en el piso, no has comido nada en el día y estás retrasado al trabajo, ¿te agacharías, la tomarías y comerías? En el campo de conocimiento, sabes que la manzana alimenta muy bien, pero probablemente tu respuesta será NO si estás más preocupado con aspectos como higiene o como me verían si tomara una manzana del suelo y la comiera; será SÍ si sientes que no importa, una manzana no me hará daño, y me da lo mismo qué piensen de mí.

Cambiar la percepción de la vida es cambiarte… Después de todo, cuando tú cambias, el mundo cambia. La razón es que al cambiar la percepción, las situaciones tendrán un efecto distinto en ti e interactuarás con ellas de forma diferente también. Una de las formas para realizar eso es la práctica de la meditación, reflexión, contemplación o yoga.

Ese cambio de percepción solo funcionará si hay conceptos adecuados y reales – la manzana rica en vitaminas se choca con la posibilidad de los gérmenes que deben estar en ella por su presencia en el piso… No es solo tener idea de algo, es aprender a discernir y priorizar, tomar decisiones e implementarlas.

En un mundo donde las noticias más importantes suelen ser falsas, mucho del conocimiento que usamos para manejar la realidad también es falso, o por lo menos, no aplicable a la situación presente. La búsqueda del conocimiento debe ser una prioridad por el efecto domino: impactará mi percepción del mundo, que a su vez impactará mis pensamientos, que impactarán mis acciones.

No olvidemos: cuando yo cambio, el mundo cambia.

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