domingo, 15 de julio de 2018

Ballenas, delfines y humanos


Cuenta una historia antigua que un hombre solía navegar sobre una ballena… había creado toda una vida sobre el inmenso ser, quien era para todos los efectos su mejor y único amigo. Llegó al punto que humano y ballena se entendían completamente, a pesar de diferentes idiomas.

Con su ingenio e inteligencia, para poder viajar con la ballena, el hombre creó una plataforma que servía también de barco así, cuando la ballena sumergía para vivir su vida submarina, era el momento de él ir a la tierra firma a buscar provisiones, vivir su vida terrestre.

A veces, confundimos conocimiento con sabiduría; mientras el primero nos ha entregado la tecnología y avances significativos en la civilización, la segunda es más sutil y opera de otra manera, entregando un contexto necesario al conocimiento, a la vida y el bienestar.

Cuando olvidamos la sabiduría, nos dejamos llevar por aspectos terrenales y perdemos la noción más amplia de quien realmente somos. Dejamos de percibir la perspectiva más grandiosa de nuestra existencia, que está en el potencial del ser.

En una de sus idas a un pueblo que ya conocía, se dio cuenta que había un delfín en la playa que no se movía. Asustado, se acercó y verificó que sí estaba vivo; con esfuerzo, logró atarlo a su pequeño barco y lo fue arrastrando suavemente por la arena, hasta que el delfín llegó al agua. Feliz, le agradeció profusamente al hombre.

Sin embargo, éste se dio cuenta que mucho tiempo había pasado y la ballena ya estaba lista para él; si no fuera ahora, era posible que ella lo abandonara ahí mismo. ¿Qué hacer: si va al pueblo a recoger mercancía, pierde la ballena, pero si no va, pierde sus provisiones? Entonces, se le ocurrió una idea…

El choque entre sabiduría y conocimiento se ve en el día a día:
  • El uso de teléfonos inteligentes. Aunque es esencial estar presencialmente con otras personas, cada vez más la comunicación se restringe a este medio, eso sin hablar en los posibles problemas de salud que puedan venir.
    • ·       El uso de teléfonos inteligentes. Aunque es esencial estar presencialmente con otras personas, cada vez más la comunicación se restringe a este medio, eso sin hablar en los posibles problemas de salud que puedan venir.
    • ·       La salud. A pesar de que la prevención puede evitar muchos daños a la salud, las personas confían en la medicina actual a que les dé solución y descuidan el cuidado básico de su cuerpo o mente.
    • ·       El efecto en las relaciones. Debido al intenso conocimiento, es más fácil manejar las relaciones hoy en día con la sencilla fórmula te quiero, te tengo; no te quiero, te dejo. Sin embargo, con eso nos olvidamos de valorar más el ser humano y otras personas que están asociadas a la relación, como los hijos.

  • La salud. A pesar de que la prevención puede evitar muchos daños a la salud, las personas confían en la medicina actual a que les dé solución y descuidan el cuidado básico de su cuerpo o mente.
  • El efecto en las relaciones. Debido al intenso conocimiento, es más fácil manejar las relaciones hoy en día con la sencilla fórmula te quiero, te tengo; no te quiero, te dejo. Sin embargo, con eso nos olvidamos de valorar más el ser humano y otras personas que están asociadas a la relación, como los hijos.

Una forma de unir conocimiento y sabiduría consiste en activar sus valores, esa parte de nuestro ser tan flexible y vital. Son los valores que le dan relevancia al conocimiento en el largo plazo y permiten que la sabiduría pase a ser parte de la vida…

Ya sobre la ballena, el hombre se despide de su nuevo amigo, el delfín, quien le retribuyó la ayuda al avisar a la ballena a que esperara, lo que le permitió al hombre ir a buscar provisiones.

Durante muchos años, los tres serían vistos por el mar, en una convivencia pacífica y segura, cada uno aportando algo valioso al otro, enriqueciéndose mutuamente y mostrando que es posible convivir.

Cuando aprendemos a usar el conocimiento para lo que es – como herramienta o técnica, como base de descubrimientos e ideas por ser implementadas – y apreciamos más la sabiduría – que nos enseña a SER – con la ayuda de los valores – que une la parte más íntima del ser con lo más pragmático – experimentamos una vida rica, una vida que vale la pena enseñar a otros, inspirándolos a ser mejores.

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