domingo, 2 de octubre de 2016

Servir es vivir

Mientras voy a escribir este post, leo un excelente artículo sobre una de las miles de historias que surgen de tragedias. La mayoría de esas historias suelen ser trágicas y no podemos invalidarlas, pues parte de la vida humana, como el antiguo teatro ya conocía, es la tragedia. Lo que nos diferencia entre los mismos humanos es lo qué hacemos con esa desventura.

La historia habla de un avión que fue desviado a un pueblo canadiense debido a los ataques del 11 de septiembre. Como debes saber, la comunicación en ese día no fue precisa y la información que ellos recibieron fue muy mala en general. El texto, escrito por un miembro de la tripulación, comenta sobre lo que tuvieron que pasar los pasajeros y ellos como consecuencia de los ataques de ese día.

La sorpresa fue mostrar por un lado el profesionalismo de las personas encargadas de atenderlos y cuidarlos, y al mismo tiempo, la increíble solidaridad que recibieron de una población que era, en números, menor que el número de pasajeros que llegaron, más de 50 aviones. El impacto de su generosidad fue tan fuerte que un pasajero específico terminó creando un fondo para ayudar a los alumnos del pueblo a llegar a la universidad, algo que ha servido más de 100 estudiantes.

En realidad, servir es probablemente la mejor medicina para cualquier terror que una persona viva; mientras estuvieron en el pueblo, disfrutaron y salieron a conocer, andar en barco y otras cosas que les calmaron mientras lo peor sucedía.

No podemos obviamente invalidar lo trágico y sin duda debía haber personas entre los más de diez mil pasajeros que tuvieron entes queridos que perdieron su vida ese día. Pero al ser servidos, su estado de ánimo en general mejoró, lo que les permitió pasar los días que tuvieron que estar de una forma más amena y así, tomar decisiones más precisas sobre qué hacer, después que todo se solucionara.

Mientras más problemas alguien tenga, una sencilla solución es: sirve, sirve y sirve. Pues servir es vivir y hay una razón para ello. Cuando sirves a alguien de alguna forma entregas a esa persona una parte de ti mismo, lo que muestra cuanto tienes internamente, tus tesoros personales que almacenas en el corazón y en el ser.

Por lo tanto, si estás en alguna situación difícil, al servir te recuerdas a ti mismo la grandeza que albergas adentro. Si otra persona está mal y le sirves, tu energía hace que el otro recuerde lo mismo de sí mismo.


El servicio despierta lo mejor, porque te hace ver la realidad en una mejor perspectiva.

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