domingo, 15 de mayo de 2016

Una luz en la oscuridad

Dos cuentos enseñan algo que no podemos olvidar jamás…

En tiempos pasados, un reino vivía en tranquilidad. No eran extremadamente felices, pero tampoco se sentían muy mal. No había abundancia de forma que todos fueron ricos, pero todos podían lograr lo que necesitaban con cierto esfuerzo. Un día, un chico encontró un pozo nuevo y tomó de su agua. Inmediatamente, su percepción cambió: todo era bonito, fantástico, nada más era necesario sino el agua de ese pozo. Lentamente, toda la población se dejó tentar y terminó tomando de la misma agua, convirtiendo el reino en el más feliz de la región… Todos menos el consejero y su rey. - ¿Qué haremos, consejero? Todos parecen felices, pero nadie está haciendo nada… Pronto el reino empezará a decaer y esas personas morirán. - Mi rey, algo tiene que ser hecho, pero no veo qué se puede hacer… Mire, usted me conoce, sabe que soy una persona muy concienzuda, no seré capaz de caer en esa trampa. Así que mi idea es que yo tome de la misma agua, solo un poco – aseguró el consejero, al ver el terror en la cara del rey – y así, confiarán en mí y puedo hacerlos volver a trabajar y a la normalidad que conocemos. Contra su mejor juicio, el rey consintió que el consejero eso hiciera y observó de su ventana el noble hombre acercarse a la zona del pozo, donde una verdadera orgía se realizaba. Con un equipo especial, vio al consejero tomar un poco del agua – solo mojó los labios. Pero el terror del rey se confirmó: a continuación, el consejero tomó un vaso completo y se tornó igual que todos los demás. Entonces, miró al palacio y les dijo a los demás: - ¿Saben qué será divertido? ¡Matemos al rey! La última parte fue gritada de forma tan dura que el mismo rey escuchó en el palacio. Asustado, sin saber qué más hacer, no vio opción sino ir y tomar del agua también, antes que el grupo liderado por su antiguo amigo lo encontrara. Y el rey se volvió el más feliz del mundo, al menos mientras durara…

Iluminación y conocimiento no significa una felicidad ciega que no ve las consecuencias de su acto. Pero eso es lo que muchos hacen al tomar del agua de la televisión o internet todos los días, al beber del pozo de su trabajo o incluso de su religión, o simplemente al negar su autenticidad.

Entender y reflexionar permite que el ser experimente una libertad mágica, construyendo un mundo mejor a partir de la presente vivencia.

Un padre vio feliz como sus tres hijos se casaron de forma simultánea. Por la tradición de la familia, no era el primogénito que recibiría su herencia, sino el que primero se casara y este fue el método para evitar que toda su riqueza fuera a parar a manos del más indigno. Pero ahora que se casaron, se da cuenta de lo difícil que será el tema de la distribución de la herencia, pues la tradición deja muy clara: solo UN hijo la recibirá. Así que el padre decidió ver quien realmente era digno de recibirla a través de las esposas que eligieron sus hijos. Un tiempo después de casados, el hombre llamó a sus tres nueras y explicó que les haría una prueba cuyo premio sería la herencia completa. Entonces, sacó de su bolsillo un billete y le entregó a cada una; el billete no era el de valor más bajo, pero tampoco el de valor más alto y era considerado normalmente como muy poco dinero. Después, las llevó a tres habitaciones vacías, idénticamente construidas; a cada nuera se le asignó una habitación, muy sencilla con solamente una mesa y una silla. Entonces dijo que ganaría la herencia la que lograra, con el dinero entregado, llenar esta habitación completamente antes de las 7 pm. El premio dependería de cuánto llenaran la habitación y cuánto gastaron. Las tres quedaron perdidas y no sabían que hacer al comienzo. Pero después de un tiempo, la que se casó con el hijo mayor decidió ir a la tienda y compró un tipo de cuerda muy fina y simple, incluso logró ahorrar unos centavos… Con eso llenó toda la habitación. La mujer que se casó con el hijo menor era muy rebelde y no le gustaba su familia política, así que pensó en aplicarles un tipo de broma. Buscó a una persona que recogía basura y le entregó la mitad del valor del billete, con tanto esa persona le trajera el máximo de basura antes de las 5 pm. Con eso llenó toda la habitación. La tercera se había casado con el hijo del medio y vio lo que las demás hicieron, sin embargo decidió hacer algo distinto. Fue a la tienda y compró dos objetos, por los cuales pagó solo un quinto del dinero del suegro… A las 7 pm, el suegro volvió a reunirse con las nueras. Primero fue a la habitación de la cuerdita y se sorprendió con la creatividad de la chica. Después a la habitación de la basura y quedó desilusionado con la rebeldía de su nuera. Al llegar a la tercera habitación, sonrió… La joven le entregó al suegro mucho de lo que le había entregado y el suegro declaró a ella la vencedora. A las demás no les gustó y exigieron una explicación. Pero el hombre no explicó, solo mostró el dinero que le había devuelto y cómo la habitación estaba llena... ¡de luz! La astuta mujer había comprado fósforos y vela.
 
El conocimiento no es costoso y está disponible a quien desea. Además es la única solución real para llenar cualquier rincón oscuro de nuestra vida. Pero sí, a veces parece más fácil llenarlo de información (la cuerda) o inutilidades (la basura).

La luz de un conocimiento verdadero y relevante, coherente y sintonizado con quien eres, es capaz de iluminar cualquier situación, entregando la solución y empoderando el ser a superarla.

Deja que la luz de tu ser ilumine tu camino, aunque sea muy oscuro, sin dejarte llevar por soluciones temporales que a la larga no serán benéficas.




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