domingo, 14 de junio de 2015

El Arte de Amar sin sufrir - Amor en conclusión

¿Quieres amar sin sufrir? ¿Quieres dejar de escuchar música ranchera, de despecho, donde comienzas a llorar, quieres dejar de ver películas donde comienzas a llorar porque dices: yo también estoy pasando por eso? O ¿quieres simplemente amar y dejar que todos te amen y si no te aman, igual no importa, sigues amando? ¿Quieres experimentar que todo siempre está bien en tu relación con los demás? ¿Te gustaría?

Conoce, aprende más sobre el amor.

Conversa, perdona y reconstruye tus puentes de relaciones. Algunas relaciones hay que derrumbarlas para reconstruirlas, dialogando y eliminando las expectativas.

Medita y conéctate con Dios y experimenta a Dios como el Sol.

Les comparto una experiencia: hay personas que admiro mucho. En este caso es una mujer profesional, que luchó mucho. Trabajaba en el área de medicina en el ejército, tradicionalmente frecuentada por hombres, de una minoría asiática y se esforzó mucho para llegar a la posición en que estaba. Cuando la conocí ya tenía un rango alto dentro de su profesión y en el ejército, pero contaba su experiencia de amor.

Siendo científica, todo lo correspondiente al amor y la espiritualidad, no hacía parte de su vida. No se casó y por eso dedicó su vida a la ciencia. Un día, llegó a su ciudad una profesora de la India, que fue nuestra directora anterior, Dadi Prakashmani, quien falleció el 2007. Y si Dios es el Océano de amor, Dadi era un Rio Amazonas de amor, bien grande y ancho, entregando la experiencia de amor a primera vista, sin expectativas o condiciones.

Cuando la médica escuchó de esa señora hindú, quien era de su etnia y que estaba en la ciudad para dar una conferencia pensó queno le gustaría ir. Pero el amor fue más fuerte y algo la movió a ir a la reunión. Se sentó y en ese momento conducía meditación. En Brahma Kumaris, meditamos con ojos abiertos y Dadi miraba a uno por uno, pero todos estaban con los ojos cerrados. La médica pensó que estas personas eran muy maleducadas por no mirar a la señora que estaba sentada al frente, así que se quedó con los ojos abiertos y Dadi se quedó mirándola solo a ella. Fue cuando la médica sintió ese amor y no podía moverse. Cuando terminó la meditación, Dadi le dio un toli (dulce) y le preguntó: ¿Sabes con quién te encontraste ahora? Ella respondió: Claro, contigo. Dadi le dijo que no, que ella se había encontrado con su Padre, con Dios.

La médica pensó que su padre ya había fallecido, pero no le dijo nada a Dadi, quien la invitó a hablar con ella el día siguiente a las 4 de la mañana. Contra todas las posibilidades, esta científica fue. Dadi le abrió la puerta, le cogió las manos, le dio el curso de meditación raja yoga que dura siete días en unos 20 minutos, le dio un libro y se despidió, pues tenía que seguir viaje.

Y esa experiencia de amor la ha acompañado por décadas. Cuando Dadi se enfermó, ella estuvo en la cabecera todo el tiempo, entregándole sin expectativas el amor que un día había recibido de Dadi. Sin expectativas.



Amor en la meditación

Me siento de forma relajada, suelta…
Relajado, en esa posición que estoy, experimento el amor que hay dentro de mí…
Es esa fuerza con la cual miro el mundo… esa energía que me hace todos los días levantarme y dar algo al planeta… sonreír a alguien todos los días…  escuchar a una persona o, simplemente, trabajar con buen humor… dar buen ejemplo…
Es el amor que todos los días me hace levantar… me hace vivir… me hace llegar al final del día, feliz, contento…
Es la fuerza del amor la que transforma el odio, el rencor... en algo positivo,... y yo voy en un viaje por el amor, donde primero lo descubro dentro de mí…
Es una fuente que fluye... libre... El amor es inagotable... es inmenso, es infinito y aunque yo ame mucho seguiré teniendo amor en mi ser... amor...
Pero para amar y dejar que ese amor fluya… necesito derrumbar las barreras que lo impiden… una de ellas es perdonar...
Perdono el mundo entero... Me miro como soy... Me acepto y me aprecio... Nada de lo que alguien haya hecho me lastimó realmente, pues todavía sigo...
Perdono de corazón... está bien, todo está bien y sigo mi viaje...
En el rio que me separa del mundo externo, necesito construir puentes… revalidar mis relaciones con otros... de pareja, de hijo, padre, madre, vecino, amigo, todas las relaciones... necesito entenderlas, aceptar a los demás tal como son y seguir... al otro lado del rio, llego al punto de no tener expectativas... de amar por amar, como el sol que da sin pedir que le agradezca…
Recuerdo el sol espiritual… Dios… experimento el amor de Dios y siento que así como Dios es luz yo también soy luz... y siento que Dios es un océano de luz... Es una luz compuesta por amor, y me sumerjo en ese amor... Un amor sin condiciones, ilimitado... profundo... Un amor que san... que empodera y por un momento experimento ese amor de Dios como mi Padre… alentándome… orgulloso de que soy su hijo, su hija... orgulloso de todos mis logros de mi vida en la tierra… orgulloso de que llegué a este punto y conocedor de mi futuro y de las grande obras que aún tengo por realizar...
Por unos momentos simplemente voy a experimentar ese amor, en silencio...
Ese amor es parte de mí... ese amor no me va a dejar cuando regrese de la meditación… seguiré amando…
Lentamente voy sintiendo mi cuerpo de nuevo… Sé que ese amor estará presente en mis relaciones y conexiones… En todos los momentos voy a experimentar que ese amor estará presente siempre y es un amor que me genera armonía...
Ese amor va también para mi cuerpo que siempre me ha servido por tantas décadas y lentamente muevo mis manos, mis pies y respiro profundo…

Om shanti (Yo soy un ser de paz)


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Último post de la serie: EL ARTE DE AMAR SIN SUFRIR

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