domingo, 7 de junio de 2015

El Arte de Amar sin sufrir - Amar a Dios

Algo que puede ayudar en términos de la experiencia del amor externo es un amor en otra dimensión. Dijimos antes que como seres humanos podemos experimentar amor de cosas y objetos, de perritos que no te hablan, pero como seres, sin lo humano, solo podemos experimentar el amor del propio ser. Sin embargo, hay otro amor que podemos experimentar. Es el amor de un ser único que en toda la historia humana lo hemos buscado para tratar de relacionarnos con Él. Lo hemos experimentado y lo hemos imaginado de varias formas.

Es un ser que se conoce de varias maneras, con varios nombre y la maravilla de ese ser es que es clave en el proceso de amar sin sufrir. La razón es que nunca, jamás, hace sufrir a alguien y la experiencia de su amor puede significar el cambio en la experiencia del amor externo que tenemos con todos los demás.

Vamos a comparar ese Ser Supremo con el sol, pues siempre está entregando amor. Claro, puedes decir que hay personas que sufren con el sol… Es posible, solo que no es el sol, quien quiere que otros sufran, quien quiere convertir la tierra en un desierto. No es que el sol tenga el propósito de dar más luz y calor a un lado y menos a otro.

El Ser Supremo da amor, y es el único tipo de amor que viene de otros que puedes tomar. Es como si Dios fuera un océano de amor y cuando entras en el mar a bañarte, gran parte del agua del mar entra en tu cuerpo pasando a ser parte de tu cuerpo. Espiritualmente hablando, cuando me baño en el océano de amor que es Dios, experimento ese amor profundo y pasa a ser mío.

El sol tiene una energía tan grande que está irradiando todo el tiempo de su ser y podemos captarla, pero el sol es muy respetuoso, no se mete en la vida de nadie. Si cierras tu ventana no lo ves, por más poderoso que sea. Tienes que abrir la ventana o salir de tu casa para tomar sol.

Con Dios también necesitas abrir la ventana de tu ser; tienes que conversar con Él y entablar una relación. Al establecer la relación con Dios, por ejemplo, de padre, empiezo a experimentar que Dios es mi padre, por lo tanto mi relación con mi padre físico se sana y mejora.

¿Muy teórico o difícil de comprender? Si la gente experimenta amor por Facebook, ¿cómo no puede experimentar amor de Dios? Es muy real y muy práctico y aporta definitivamente a amar sin sufrir, especialmente en la etapa donde reconstruyes los puentes, pues el amor de Dios siempre es sin expectativas.

La forma de tener esta experiencia es a través de la meditación raja yoga. Cuando medito tengo cuatro pasos por seguir y es en el segundo paso especialmente, donde comienzo a conversar con Dios. En el tercero experimento la relación en diferentes formas. Aunque hemos sido tradicionalmente educados a ver Dios solamente como Padre y, tal vez, como Amigo o Compañero, en la India encontrarás algunas religiones que ven a Dios como padre y madre. Además, Dios puede ser amigo, hermano o vecino, todas las relaciones que quieras experimentar, en su parte espiritual, mental y emocional, las puedo entablar con Dios.

En el cuarto paso de la meditación me sumerjo en esa relación lo que suple la carencia completamente y sana el ser. No somos perfectos; aunque tratemos de perdonar a todo el mundo, quedan residuos. Nunca es 100%. Cuando trabajo con Dios, es distinto, porque Dios solo da, solo entrega. Dios es la madre que te abraza y te da todo, todo el tiempo. Dios es el amigo que te da la fuerza, el coraje, el aliento para seguir adelante. Dios es tu jefe que te ayuda a entender qué haces con ese amor que descubriste, qué puedes hacer para el mundo.

Si hago ese trabajo, si llego hasta ese punto, ¿qué voy a experimentar en la vida practica? Mis relaciones cambian de tono y ya no espero tanto de la gente. En la medida que profundizo mi experiencia en la meditación, tengo cada vez menos expectativas y lo opuesto empieza a suceder, pues cada vez se van a sentir más satisfechos conmigo.


Los demás experimentarán que los amas cada vez más, descubrirán que tienes un propósito en la vida y que como hijo de Dios, soy un pequeño sol. En este mundo que vivimos, muchas personas necesitan solo de un solecito en su vida, únicamente alguien que le sonría o le dé en ese momento una palabra precisa. Así que la experiencia espiritual es llegar a esa meditación y trabajar en ella. Aunque alguien tenga una línea religiosa o espiritual donde se relaciona con Dios de otra manera, el principio sigue presente. Meditar en yoga no es solo sentados en una cierta posición y con una metodología. En realidad, siempre que enfocas tus pensamientos en una dirección, estás en yoga.

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Parte de la serie: EL ARTE DE AMAR SIN SUFRIR

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