domingo, 28 de junio de 2015

Cambio de perspectiva

Como extranjero, siempre me interesó el tema de las perspectivas. Es irónico que clamemos que una de las perspectivas (obviamente la nuestra, o la mía) sea verdadera mientras la otra es falsa.

Tomemos como ejemplo el aguacate. Es una fruta, creo que no hay duda sobre eso, pero si la tienes, mira este artículo... Como tal, en Brasil se come ¡¡CON AZÚCAR!! Sí, profunda herejía a sus vecinos hispanos quienes lo consumen con sal. ¿Quién tiene la razón?

En realidad, el aguacate per se no tiene un sabor dulce o salado. Simplemente ES, y si pones azúcar o sal, depende del gusto, no de una razón específica.

Lo mismo pasa con las situaciones. Las tomamos cómo las queremos, mirá
ndolas de la forma en que nos parece más conveniente o más alineado a la experiencia que tuvimos.

¿Qué pasa cuando cambiamos la perspectiva? ¿Qué pasa cuando un brasileño como yo empieza a comer aguacate con sal, además de su tradicional manera? Bueno, me siento afortunado de poder experimentar lo mejor de varias culturas. Siento que es un enriquecimiento que no inhibe lo que sabía antes, sino que lo amplia y me permite tener un mayor discernimiento con relación a esta fantástica fruta.

Cuando nos dejamos llevar por perspectivas ajenas, tenemos el honor de aprender más, conocer más y aumentar nuestra colección de criterios, fundamental en la toma de decisión. No siempre podemos ponernos en el zapato del otro - a veces no nos cabe... - pero siempre podemos escuchar y aprender. Podemos poner a un lado nuestra propia percepción y permitir que la percepción que el otro tiene nos toque y provoque el cambio del paradigma que tanto necesitamos. El paradigma de una humanidad capaz de comprenderse mutuamente.

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