¿Por qué les pasan cosas malas a las personas buenas?
Cuando era niño, a menudo me preguntaba por qué
parecen pasar cosas malas a personas buenas. A lo largo de los años, he tenido
la suerte de conocer a mucha gente realmente amable y decente. Y, sin embargo, desafortunadamente,
también he visto cómo el destino ha sido cruel con algunos.
Nunca es fácil aceptar que alguien que ayuda a los
demás, forma familias o entornos laborales saludables, y contribuye
positivamente a la comunidad tenga que pasar por una tragedia o una pérdida
profunda. Parece injusto. Casi contradictorio.
Por mi experiencia, esta pregunta puede abordarse
desde tres perspectivas diferentes.
Primero, puede ser simplemente una cuestión de
percepción humana. En realidad, los eventos difíciles no "eligen" a
personas buenas o malas. Simplemente ocurren. Ser una buena persona no
garantiza una vida libre de problemas, así como ser una mala persona no atrae
automáticamente solo sufrimiento.
En segundo lugar, he notado que algunas buenas
personas a veces son demasiado buenas para su propio bien. Confían
demasiado fácilmente, aceptan lo que dicen los demás sin cuestionar, abren sus
puertas asumiendo que todos piensan y sienten lo mismo, o se meten en
situaciones arriesgadas confiando solo en la oración, sin suficiente consciencia
ni protección. Esto no lo explica todo, por supuesto, pero sí ofrece parte de
la respuesta.
Tercero, está la ley del karma. Lo que nos ocurre no
se limita a esta sola vida. Alguien puede haber creado muchas cuentas kármicos
positivas en esta vida, pero ¿qué pasa con los anteriores? El karma se mueve a
través de vidas. Una buena vida presente no significa necesariamente que el
pasado haya sido el mismo. En ese sentido, la bondad de hoy puede estar
sembrando las semillas de un futuro más brillante, aunque los desafíos sigan
surgiendo ahora.
Hay un punto importante por agregar: el altruismo.
He vivido en comunidad durante casi cuarenta años, y el espíritu de servicio ha
marcado profundamente mi vida. La sensación interior que crea es poderosa y
difícil de describir. Sin embargo, también soy consciente de que servir a los
demás no garantiza que los problemas nunca lleguen.
En las clases espirituales que leo a diario, hay una
idea preciosa: debemos sentirnos libres de obstáculos, sabiendo que los
obstáculos seguirán llegando. Esto significa que cuando el servicio es
realmente altruista, existe una sensación interna de protección, como encontrar
refugio durante un huracán. La tormenta puede continuar fuera, pero internamente
hay estabilidad.
Y si miramos la historia, con algunas excepciones,
muchas buenas personas que pasaron por momentos difíciles acabaron bien, al
menos en su corazón. Esto es visible en su legado, su influencia e incluso en
la vida de quienes los siguieron.
En otras palabras, pueden pasar cosas malas a
personas buenas, pero al menos sus cualidades se convierten en su refugio en
los peores momentos.
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