domingo, 4 de marzo de 2018

Redescubriéndome a mí mismo


De tiempos en tiempos es hora de sentarse a explorar. De tiempos en tiempos es hora de viajar en una gran aventura, distinta a la del momento.

Claro que es fantástico ir a lugares exóticos, explorar sitios diferentes y de difícil acceso, o el lugar de moda que todos hablan. Pero hay circuitos exploratorios que no implican moverse y aun así, estarás viajando, algo que sucede con la práctica de autodescubrimiento.

Somos seres muy ricos, diversos y complejos, y por lo general solo utilizamos y vivimos un pedazo de lo que nos permite nuestro potencial; imagina que tienes un terreno de 300 hectáreas de tierra, pero solo usas 5…

Para mí, utilizo una matriz de cuatro elementos que permite descubrirme y redescubrirme, constantemente enriqueciendo mi existencia. Aunque no sigas el mismo camino que yo, te puede ser útil conocerlos:
  • Meditación (yoga, contemplación, reflexión profunda, etc.). Me hace sentir lo que realmente SOY, experimentar toda la dimensión de las 300 hectáreas, lo que hace más fácil que, al entrar en la acción, pueda visualizar mi trabajo más allá de las presentes limitaciones.
  • Conocimiento (sabiduría, investigación, experimentos). Me entrega la seguridad de quien soy, es decir, me explica mi realidad y así aumenta mi rango de posibilidades y oportunidades. No solamente puedo visualizar más allá de las limitaciones, sé qué se puede construir a partir de mi potencial.
  • Comportamiento (interacciones, relaciones, estilo de vida, etc.). Mi vida es el primer laboratorio para hacer nuevos experimentos, para jugar de otras maneras y probar roles distintos a los normales. Construyo algo en el terreno descubierto y estoy listo para cambiar lo que sea necesario.
  • Servicio (beneficio, altruismo, entrega a otros). Cuando sirvo a los demás, hay una condición implícita que es de que tengo que tener lo que voy a dar. Servir es por lo tanto una gran palanca de éxito y autotransformación, pues me da coraje para vivir en la casita que construí, en esa parte de mi potencial que hasta ese momento no estaba siendo utilizada.


Hay múltiples alternativas para que te pongas el sombrero de explorador y salgas encontrando nuevas tierras dentro de ti mismo o en alguna de las muchas dimensiones de tu vida. Te quiero presentar el Ikigai, sobre lo cual estaré hablando en los próximos posts.

Es un concepto que significa la razón de vivir. Según la cultura japonesa, todos tenemos un ikigai y en este esquema significa llegar al punto donde vives tu misión, pasión, profesión y vocación. Cuando estos cuatro puntos convergen, experimentarás que vale realmente la pena estar vivo.

Así que te presento este método para que te redescubras… Te invito a que reconozcas tu ikigai y lo cultives con cuidado y atención.




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