domingo, 10 de mayo de 2015

El Arte de Amar sin sufrir - Amor en introducción

No creo que haya un libro que hable de amor sin hablar de sufrimiento. ¿Y las películas? Los años 80 fueron la grande epoque de películas de amores no correspondidos y esposas y maridos que morían dejando al otro. Aún con relación a los más jóvenes, quienes están más familiarizados con la violencia y la acción, deben recordar el no muy lejano Titanic ¿Qué pasó en esa película? Amor… y sufrimiento.

Eso indica que en la vida diaria hay mucha asociación entre amar y sufrir. No conozco mucho de la sabiduría popular de Colombia, pero en Brasil, fácilmente escucharían a una abuelita decir: “Para que ames de verdad, tienes que sufrir”. Y, ¿cómo sabes tú que realmente amaste a una persona? En un funeral, los que más lloran son los que más amaron; si después de la muerte de una pareja la otra persona muere de dolor, ¡qué maravilla de amor!

Eso ha permeado todo nuestro concepto de existencia y se opone directamente a lo que es muy latino: no nos gusta sufrir. Al latino le gusta la buena vida. Aún el cachaco (bogotano) que a veces crítica a los costeños por su forma ligera de vivir, también le gustaría ser lo que critica, trabajando más relajado, sin tanto estrés o afán. Hace poco estaba en la costa de un país y realmente es una vida maravillosa, donde van a disfrutar de una playa limpia, clara y transparente, varias veces... En realidad, no nos gusta sufrir, porque nos gusta amar, entonces las dos cosas se chocan.

¿Podemos unirlas? Eso no es posible, así que inventamos métodos para evitar uno de los dos, normalmente el sufrimiento.

Una forma es la canalización de ese amor o afecto en objetos o algo externo, algo que se pueda controlar. El carro nuevo, el celular, una casita en un lugar bonito y agradable, tener un círculo de grandes amigos o tener una buena carrera. Con eso trato de suplir la necesidad de experimentar el amor.

El Internet merece mención aparte. Le ha dado a las personas la habilidad de experimentar lo que no están viviendo, de sentir lo que en verdad no están sintiendo, de tener 3.000 amigos en Facebook, a pesar de que en la ocurrencia una tragedia en tu casa, nadie te da una llamada diciendo al menos ¡qué pesar! En Facebook sí, todos los mensajes que quieras, pero físicamente debes enfrentar la vida solo.

En un mundo tan liberal como en el que vivimos, podemos cambiar de pareja como se cambia de ropa, sin límites ni restricciones, si ésta no satisface la necesidad de amor que tenemos. Pero sin darnos cuenta, al tratar de evitar el sufrimiento, también hemos estado evitando el amor mismo. El real y verdadero amor.

Y ¿saben por qué hacemos lo que hacemos? Porque no hemos entendido el amor.

Esa palabra es muy chiquita y en la mayor parte de los idiomas que conozco, tiene cuatro letras, tal vez tres. En términos de sabiduría lingüística indica que es uno de los sentimientos más naturales y básicos del ser humano. En Brahma Kumaris hacemos referencia a las cualidades innatas y el amor es una de ellas, pues lo tenemos desde siempre. El amor es tan natural que en la naturaleza todo lo que se ve es amor. Al observar países donde hay estaciones, en el fin del invierno hay una energía muy fuerte, con flores por todos lados donde antes nada había. La fuerza del amor permite esa fertilidad y el baile de colores. Es una fuerza natural que está en nuestro ser y no deberíamos impedir que fluyera, pero así lo hemos hecho por no entender su sentido y confundirlo con el sufrimiento.

Para no sufrir, hemos construido diques internos para impedir que esa fuerza del amor fluya hacia afuera, o hacia dentro. Pensamos que así evitamos la tristeza, pero no nos damos cuenta que paramos de experimentar el verdadero amor.

Entonces, desde el punto de vista natural, amor es esa energía mágica que permite que la vida crezca, aparezca y fluya, pero como seres humanos somos muy complejos ya que no somos solo físicos y eso cambia un poco la naturaleza de nuestro amor.

En nuestro idioma, somos definidos por dos palabras: ser humano. Lo humano es la parte física donde algunos son altos, unos tienen cierta edad, algunos se consideran bonitos, otros se consideran feos. Pero no es una palabra aislada, pues el ser humano no es solo humano es un ser humano y ese ser también necesita la experiencia de amor.

Igual que en la naturaleza física, el amor del ser por todos los seres es natural e innato. Esa es la buena noticia porque todos, absolutamente todos, tenemos amor internamente. Nuestro esfuerzo está en descubrir cómo acceder a ese amor interior de forma que no necesitemos del amor exterior. Sin esa necesidad, no hay la experiencia de carencia y consecuentemente, no hay sufrimiento.


¿Cómo hago para canalizar, para conectarme con ese amor más profundo que tengo dentro de mí?

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Parte de la serie: EL ARTE DE AMAR SIN SUFRIR

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