Para soltar el control, el autocontrol es la solución
El control se siente como si fuera tu seguridad. Cuando tienes el control de tu trabajo, tu familia, tu vida o cualquier otra cosa, es como si pudieras hacer lo que quieras. Así que soltar este control suena casi irresponsable, pues da estructura, previsibilidad y la reconfortante ilusión de que, si manejamos todo con suficiente cuidado, nada se desmoronará. Y, sin embargo, la vida tiene una forma sutil de recordarnos que el control, cuando llega demasiado lejos, se vuelve tensión. Gran parte de la presión no proviene de lo que ocurre, sino del constante esfuerzo por hacer que las cosas sucedan a nuestra manera: controlar los resultados, las personas, el momento, las emociones, incluso nosotros mismos. Este tipo de control vuelve estrecha nuestra percepción de la vida y demanda una vigilancia constante, dejando poco espacio para la suerte o el destino. Soltar el control no significa rendirse. No significa pasividad, indiferencia ni falta de responsabilidad. Significa recono...