Eres diferente al resto de tu equipo; ¿qué hacer?
Un equipo puede parecerse a muchas cosas: un grupo
de compañeros que trabajan hacia un objetivo, una familia compartiendo hogar,
una comunidad que se reúne en torno a una creencia o un propósito. En todos los
casos, un equipo no se define por la similitud, sino por la convivencia y un
objetivo común.
Y ahí es donde surgen los desafíos.
Centrándote en la convivencia, en algún momento
puede que te des cuenta de que piensas diferente, actúas de una manera única o
incluso valoras cosas que otros no valoran. Quizá seas más reflexivo en un
grupo rápido o más expresivo en un ambiente tranquilo. Quizá tus prioridades no
coincidan del todo con el ritmo colectivo.
El primer instinto suele ser la resistencia (soy
diferente, nadie puede decirme qué hacer) o la expectativa (Deberían
entenderme, deberían adaptarse).
Pero la realidad es más sencilla: no puedes moldear
a todo un grupo a tu alrededor. Sin embargo, lo que sí puedes hacer es algo más
poderoso.
Puedes aprender a adaptarte
sin perderte a ti mismo. Adaptarse no es traicionar quién eres, de hecho es
elegir cómo expresar quién eres de una manera que otros puedan percibir de
forma positiva. Es inteligencia, no sumisión. Es conciencia, no debilidad.
Sé que todos queremos ser aceptados tal y como
somos, pero entendamos esto: hay una diferencia sutil pero importante entre ser
aceptado y adaptarse. Mientras que la aceptación viene de los demás,
la adaptación viene de ti.
Si esperas a ser aceptado tal y como eres,
especialmente cuando, por esa razón, no puedes participar plenamente en el
equipo, puede que otros te resientan o te eviten.
Por otro lado, si te adaptas observando, entendiendo
la dinámica, respetando el espacio y ajustando tu enfoque, puedes crear las
condiciones adecuadas para que la aceptación crezca de forma natural.
Un equipo no necesita que seas igual que ellos como
individuos. De hecho, los equipos enriquecen la individualidad y especialidades
particulares de las personas, pero sí necesitan tu participación y compromiso.
El puente entre ser diferente y pertenecer no
empieza desde el lado de los demás; A menudo todo empieza por tu disposición a
dar el primer paso.
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