El poder de hacer las preguntas correctas
Durante mi certificación en coaching, un concepto quedó grabado para siempre en mi mente: tengo que encontrar la pregunta correcta. La lógica suele apuntarnos en la dirección opuesta. Desde pequeños nos enseñan que el objetivo es encontrar la respuesta correcta. Pero quiero defender la "pregunta correcta". He aquí por qué: Las respuestas ahora son un producto. Vivimos en una era sofisticada en la que las respuestas a casi cualquier cosa están al alcance de nuestros dedos en cuestión de segundos, una realidad que nuestros antepasados jamás podrían haber imaginado. Respuestas fáciles acaban con la dinámica. Como son tan fáciles de conseguir, su valor ha disminuido. Ya no fomentan conversación. Recuerdo un programa de televisión en el que un grupo de amigos tuvo un acalorado y amistoso debate sobre la comida más popular. Años después, ese mismo grupo habría sacado sus smartphones y recibido una respuesta fría y poco entusiasta de internet: ¡PAN! Es eficiente, pero bara...