Eres diferente al resto de tu equipo; ¿qué hacer?
Un equipo puede parecerse a muchas cosas: un grupo de compañeros que trabajan hacia un objetivo, una familia compartiendo hogar, una comunidad que se reúne en torno a una creencia o un propósito. En todos los casos, un equipo no se define por la similitud, sino por la convivencia y un objetivo común. Y ahí es donde surgen los desafíos. Centrándote en la convivencia, en algún momento puede que te des cuenta de que piensas diferente, actúas de una manera única o incluso valoras cosas que otros no valoran. Quizá seas más reflexivo en un grupo rápido o más expresivo en un ambiente tranquilo. Quizá tus prioridades no coincidan del todo con el ritmo colectivo. El primer instinto suele ser la resistencia (soy diferente, nadie puede decirme qué hacer) o la expectativa (Deberían entenderme, deberían adaptarse). Pero la realidad es más sencilla: no puedes moldear a todo un grupo a tu alrededor. Sin embargo, lo que sí puedes hacer es algo más poderoso. Puedes aprender a adaptarte ...