Definiendo tu camino en tiempos inciertos

 

Vivimos en tiempos muy diferentes y las formas antiguas de afrontar nuestro sendero de vida pueden ya no funcionar tan bien.

Supongamos que has estado caminando por la vida, moviéndote según tu capacidad, sin atreverte demasiado ni deteniéndote. Y entonces, un terremoto... Sería difícil mantenerse en pie y tus pasos serían erráticos.

La incertidumbre es el terremoto invisible que estamos viviendo hoy en día, alejando constantemente nuestros pasos de lo que antes parecía un destino determinado.

¿Qué podemos hacer?

Usando la metáfora de caminar, hay tres posibilidades interesantes:

  • Sé un viajer@. Disfruta de la vida con desapego. Sé un huésped en un mundo de anfitriones y contribuye tanto como puedas allá donde vayas. Aprende, crece como ser humano y supera el efecto de la realidad.
  • A veces, simplemente divagar. A diferencia de un@ viajer@, una persona errante no tiene un objetivo más allá de explorar. La vida tiene tantas caras diferentes y a veces la única forma de experimentarlas es dejar atrás las expectativas y simplemente fluir.
  • Tórnate un@ peregrin@. Soñaba con ser viajero y acabé siendo un errante... hasta que encontré mi propio camino. Me volví un peregrino. La vida como peregrinación significa que solo hay un objetivo en mente y que el propio caminar se hace sagrado. Aporta satisfacción desde dentro, no necesariamente del entorno externo.

Quizá los tiempos inciertos no nos están pidiendo caminar más rápido ni buscar un camino más seguro. Tal vez nos estén invitando a redefinir que significa caminar.


Un viajero aprende.

El errante descubre.

Un peregrino camina con significado.


Y cuando la tierra tiembla bajo nuestros pies, es posible que lo más importante no sea saber exactamente adónde llegaremos, sino saber por qué seguimos caminando.










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